Farmacéuticos Comunitarios. 2020 Nov 05; 12(Supl 2. Congreso SEFAC 2020):422

Importancia del acceso a la historia clínica como herramienta para el empoderamiento del paciente

López Cantorna D1, Mera Gallego I2, Bermejo Calvo R1, Lago Rodríguez I1, Montoto Fernández A3
1. Farmacéutico comunitario. Vigo. 2. Farmacéutico comunitario. Maella. 3. Farmacéutico comunitario. Panxón.
López D, Mera I, Bermejo R, Lago I, Montoto A. Importancia del acceso a la historia clínica como herramienta para el empoderamiento del paciente. Farmacéuticos Comunitarios. 2020 Nov 05; 12 (Supl 2. Congreso SEFAC 2020): 422
Resumen: 

PRESENTACIÓN: mujer de 85 años con insuficiencia renal y cardíaca e hipertensa, y antecedentes de ingresos repetitivos por infección respiratoria asociada a edema agudo de pulmón. Su hija y cuidadora se presenta en la farmacia y solicita se le dispense furosemida. Ante la pregunta de si sabe cómo debe su madre tomar el medicamento, me explica que toma furosemida cuando ingresa en el hospital por infección respiratoria. El motivo habitual de estas infecciones repetitivas es la acumulación de líquido en el circuito pulmonar, causada por una insuficiencia renal y cardíaca previamente diagnosticadas. En el hospital, se administra furosemida intravenosa y antibiótico, y prescriben al alta tras la normalización del paciente, levofloxacino y una dosis decreciente de furosemida. A medida que se reduce la dosis, comienza de nuevo a acumularse líquido en el circuito pulmonar y la paciente tiene que volver a ser ingresada.

DESARROLLO: ante tal situación pregunto a la cuidadora si es consciente de la cantidad de agua que debe beber su madre. Me responde: mínimo 1,5 litros al día. Le indico que en estos casos también existe un volumen máximo de agua que debe beber, que depende tanto de la función renal como del corazón, del volumen eyectado. Solicito información del grado de insuficiencia renal y la fracción eyectada y, ante la falta de disponibilidad de esa información por parte de la cuidadora y no teniendo acceso a la historia clínica, derivo al médico de atención primaria para que resuelva la ausencia de este dato.

RESULTADO: tras consultar al médico, éste le dice que esa cantidad de 1,5 litros es la cantidad que debe beber, tanto de mínimo como de máximo aproximado. Ya en la farmacia, me informa de lo hablado con el médico de atención primaria y decido reforzar la información añadiendo que sería conveniente descontar la fruta que coma y todo tipo de líquido procedente de los alimentos. A posteriori observo que la frecuencia de ingresos hospitalarios, si bien no se elimina, se reduce significativamente. Si bien esta intervención ha servido posiblemente para reducir costes sanitarios. Estos se han incrementado por otra vía, al tener que derivar al paciente tan solo para reforzar una información que podría haber sido consultada en el momento. El paciente debe poder tener a su alcance información que le permita corregir o mejorar su autocuidado y la farmacia es el lugar idóneo para obtenerla.