Farmacéuticos Comunitarios. 6(Suplemento 1)

Cadena de errores. Un caso real

Acosta Artiles M, Calle Pérez JL.
Acosta M, Calle JL. Cadena de errores. Un caso real. Farmacéuticos Comunitarios. 6 (Suplemento 1)
Resumen: 

RESUMEN: era el año 1986 y cur­saba el primer año de Farmacia. 

Tras un año en el que tuve ince­santes problemas en mis párpados con mucho enrojecimiento, dolor e inflamación, fui al oftalmólogo. Me examinó y al término del reconoci­miento extendió una receta priva­da: FML neo 1 gota cada 4 horas en cada ojo.

- "Y esto... ¿durante cuánto tiempo?"

- "Esto para toda la vida chico" -apuntó de forma fatídica.

Yo le había preguntado sobre la du­ración del tratamiento de las gotas oftalmológicas, él me había con­testado sobre la duración de la en­fermedad. Y ciertamente tenía una blefaritis, que puede ser para toda la vida. Salí de aquella consulta, compré el colirio y me lo empe­cé a poner cada 4 horas. en unos días estaba tan bien que jamás se me pasó por la cabeza dejar de po­nerme aquellas milagrosas gotas... y eso hice durante los 8-9 años siguientes. Compré casi siempre el colirio en la Farmacia de al lado del piso donde vivía. nunca fui con una receta, nunca me la pidie­ron, nunca me preguntaron cuánto tiempo había de utilizar aquel co­lirio... Tras acabar mis estudios de Farmacia continué un par de años más administrándome aquellas go­tas en mis ojos. Me avergonzaba decir que siendo ya licenciado en Farmacia había seguido adminis­trándome aquel veneno para mis ojos. Siempre contaba que cuando estaba terminando mis estudios de Farmacia fue cuando me di cuenta de lo peligroso que eran los corti-coides. Pues no, fue cuando ya es­taba en mi primer año de residencia del FIR cuando empecé a pensar, que el tratamiento con corticoides tópicos podía ser muy peligroso para mis ojos. Fui al Servicio de Oftalmología y me midieron la pre­sión intraocular... el resultado para ambos ojos fue 32 y 30. El análisis posterior del nervio óptico: tenía el nervio óptico muy dañado, como el de una persona de 65 años. Aho­ra quedaba una dura lucha para no quedar ciego debido al glaucoma que padezco. Fui una víctima del sistema, en donde el médico daba instrucciones al paciente (pocas y malas) porque en la mayor parte de las veces no tenía los mínimos conocimientos en medicamentos y en donde el farmacéutico dispensa­ba y no era parte activa de la salud del paciente ni formaba parte de los equipos de salud. Falló todo: el mé­dico, el farmacéutico y yo mismo. Y esto también es una crítica al sis­tema universitario.