Farmacéuticos Comunitarios. 4(Suplemento 1)

Aprendizaje del ejercicio profesional de la atención farmacéutica en la universidad

López de Cerain A1
1. Decana de Farmacia de la Universidad de Navarra
López A. Aprendizaje del ejercicio profesional de la atención farmacéutica en la universidad . Farmacéuticos Comunitarios. 4(Suplemento 1)
Resumen: 

El grado en Farmacia debe proporcionar los conocimientos y las habilidades necesarias para el ejercicio profesional de la atención farmacéutica en una farmacia comunitaria. La provisión de una atención farmacéutica de calidad exige al farmacéutico un profundo conocimiento de la farmacoterapia y de los procedimientos de los servicios de atención farmacéutica. Sin embargo, los conocimientos por sí solos no son suficientes, ni garantizan el éxito. En la formación de un graduado en Farmacia en el proceso de atención farmacéutica, hay que resaltar la importancia de adquirir y desarrollar habilidades para esta práctica centrada en la asistencia al paciente. La comunicación con el paciente reúne la mayoría de las dimensiones de la puesta en práctica del proceso de atención farmacéutica. Cabe destacar que el éxito de la práctica farmacéutica radica en la habilidad del profesional para establecer una relación con el paciente que permita, por una parte, obtener la información imprescindible para la toma de decisión y, por otra, transmitir al paciente la información que pueda contribuir al uso seguro y eficaz del medicamento. Asimismo, el trabajo en equipo interdisciplinar, incluido el paciente, es esencial para alcanzar resultados óptimos de la farmacoterapia, evitando, en gran medida, la aparición de problemas relacionados con los medicamentos y de resultados negativos asociados a los mismos. La universidad desempeña un papel fundamental para garantizar que los alumnos adquieran esta competencia profesional que les permita desarrollar una actividad laboral satisfactoria y adaptarse a un entorno laboral cambiante. En este sentido, la adaptación de los planes de estudio al Espacio Europeo de Educación Superior ha creado una situación propicia para el desarrollo de estrategias docentes que promuevan una formación en competencias para la práctica profesional y, de forma específica, para ofertar desde la farmacia comunitaria una cartera de servicios farmacéuticos centrados en el paciente y sus necesidades relacionadas con la utilización de los medicamentos.
La creación de contextos que favorezcan el aprendizaje significativo de esta práctica profesional en la universidad es un reto para todos los educadores. Desde el año 2009, la Facultad de Farmacia de la Universidad de Navarra cuenta entre sus instalaciones con el aula de práctica farmacéutica. Este aula simula diferentes partes de una farmacia comunitaria mostrador, almacén y exposición de medicamentos, despacho para atención personalizada y rebotica y cuenta con todas las herramientas necesarias para el ejercicio de la atención farmacéutica. Los alumnos disponen de un lugar donde poner en práctica los conocimientos y las habilidades adquiridas en el aula en un entorno asistencial, valorando la importancia de la cercanía y disponibilidad del farmacéutico con el paciente. En este sentido, el aula se erige como una herramienta de aprendizaje para la adquisición de competencias profesionales del farmacéutico en el ámbito de la farmacia comunitaria. El contacto con pacientes es un motivador sumamente poderoso que ayuda a enfatizar la relevancia de los aprendizajes. Las prácticas realizadas en el aula, mediante la simulación con pacientes de escenarios que representan situaciones habituales en farmacia comunitaria, permiten a los alumnos transferir los conocimientos teóricos adquiridos en las aulas a la práctica profesional en un entorno educativo seguro. Si bien esta experiencia de aprendizaje, enmarcada en la asignatura Atención farmacéutica de cuarto curso del grado en Farmacia, ofrece a los alumnos la oportunidad de interactuar con pacientes, no es tiempo suficiente para prepararles para el ejercicio profesional de la atención farmacéutica. La asignatura Prácticas tuteladas de quinto curso del grado en Farmacia permite a los alumnos desarrollar estas habilidades tutorizados por farmacéuticos comunitarios. En este contexto, el papel del farmacéutico comunitario resulta vital en la formación en competencias profesionales para el ejercicio de la atención farmacéutica de los alumnos de Farmacia. El aprendizaje del ejercicio profesional de la práctica asistencial favorece la conexión entre la universidad y los farmacéuticos comunitarios, evitando un desfase entre la formación teóricopráctica recibida en las aulas y la realidad profesional de la atención farmacéutica. La atención farmacéutica se erige así como un reto formativo tanto para la universidad como para los farmacéuticos comunitarios. Por otro lado, el campus universitario, donde conviven diversidad de estudios, constituye una excelente base para llevar a cabo una formación en aquellas competencias que se prescriben como necesarias para un adecuado trabajo en equipo interdisciplinar. En este sentido, es un reto para las facultades de Farmacia diseñar prácticas conjuntas con titulaciones con las que el farmacéutico comunitario desarrolla su actividad laboral, en el ámbito asistencial, con el fin de fomentar, antes de que los estudiantes culminen sus estudios, el trabajo en equipos interdisciplinares. Una formación centrada en el paciente consigue que los alumnos, futuros farmacéuticos, sean capaces de aceptar su responsabilidad con el paciente junto con otros profesionales sanitarios implicados en la asistencia. Una forma eficaz de educar en la responsabilidad es mostrar a los alumnos las necesidades del paciente en relación con el manejo adecuado de sus problemas de salud y es deseable que los estudiantes conozcan las necesidades de los pacientes desde primer curso. La disponibilidad de centros para la realización de las prácticas, el número de alumnos y el número de asignaturas motivan que la mayor parte de los planes de estudio concentren estas experiencias de aprendizaje al final del programa. Esto supone que la mayoría de los alumnos no pone en práctica los conocimientos y las habilidades adquiridas hasta finalizar sus estudios. En resumen, se impone la necesidad de desarrollar estrategias docentes coordinadas entre la universidad y los farmacéuticos comunitarios que favorezcan una formación centrada en el paciente, consecuente con la demanda social y profesional.