Farmacéuticos Comunitarios. 2020 Nov 05; 12(Supl 2. Congreso SEFAC 2020):405

Análisis de la eficacia y seguridad de los diferentes tratamientos para la esclerosis múltiple (EM)

García Agudo S1, Marchena León A2
1. Hospital Obispo Polanco. Teruel. 2. Hospital Valle de los Pedroches. Pozoblanco, Córdoba.
García S, Marchena A. Análisis de la eficacia y seguridad de los diferentes tratamientos para la esclerosis múltiple (EM). Farmacéuticos Comunitarios. 2020 Nov 05; 12 (Supl 2. Congreso SEFAC 2020): 405
Resumen: 

JUSTIFICACIÓN: los medicamentos aprobados en los últimos años para el tratamiento de la EM permiten un mejor control de la enfermedad y una mayor adherencia por su administración oral y vida media prolongada. Sin embargo, pueden causar reacciones graves, algunas mortales. Es necesario analizar los artículos recientes publicados para estos fármacos de nueva comercialización y establecer su perfil de eficacia y seguridad.

OBJETIVOS: evaluar la eficacia y seguridad de los tratamientos para la EM mediante una revisión sistemática.

MÉTODOS: revisión sistemática de artículos científicos de los últimos 5 años en las bases de datos Medline, PubMed, Google académico y Biblioteca Cochrane plus en español, utilizando descriptores "multiple sclerosis "AND" efficacy "AND" safety" y restringiendo a humanos. También se consultaron fichas técnicas, notas informativas y alertas de la AEMPS.

RESULTADOS: 831 artículos cumplían los criterios establecidos. Se seleccionaron 164 al considerarse los más relevantes y se recuperaron a texto completo. Eficacia (reducción de la tasa de riesgo relativo comparada con placebo): alemtuzumab, natalizumab y ocrelizumab (70 %), fingolimod, daclizumab, rituximab y dimetilfumarato (47-54 %) e interferones, acetato de glatirámero y teriflunomida (17-37 %) El interferón beta 1a 30 mcg fue el menos efectivo. Eficacia (reducción en la progresión de la discapacidad usando la escala EDSS): alemtuzumab (58 %), ocrelizumab (53 %), daclizumab (46 %), natalizumab (44 %), dimetilfumarato, peginterferón beta 1a, interferón beta 1b 250 mcg y fingolimod (32-38 %) y teriflunomida, acetato de glatirámero y resto de interferones (14-28 %). Cuatro no fueron significativamente mejores que placebo (interferón beta 1a 30 mcg, interferón beta 1a 22 mcg, teriflunomida 7 mg y acetato de glatirámero 40 mg). Seguridad (efectos adversos graves): alemtuzumab (33 %), natalizumab (19 %), dimetilfumarato (18 %), interferón beta 1a 22/44 mcg (16 %), interferón beta 1a 30 mcg (14 %), acetato de glatirámero (13 %), interferón beta 1b 250 mcg (11 %), peginterferón beta 1a (11 %), fingolimod (10 %) y ocrelizumab (7 %). Interrupción del tratamiento: dimetilfumarato (14 %), teriflunomida (13 %), fingolimod (12 %), natalizumab (6 %), interferon beta 1b 250 mcg (6 %), interferón beta 1a 22/44 mcg (5 %), peginterferón beta 1a (5 %), interferón beta 1a 30 mcg (4 %), ocrelizumab (4 %), acetato de glatirámero (3 %) y alemtuzumab (2 %).

CONCLUSIONES: las nuevas terapias para la EM son alentadoras, pero suponen un desafío por su específico perfil de riesgo/ beneficio/ tolerancia, avanzándose hacia una medicina personalizada y centrada en el paciente. Las terapias deben analizarse periódicamente, revaluando el cambiante balance riesgo-beneficio. Su monitorización permitiría la detección precoz de ineficiencias y la detección de efectos adversos, ayudando paralelamente a la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud.